Han pasado 48 años desde que la democracia se viese truncada, desde que la tiranía y la traición, sumados a oscuros intereses y a la defensa sin contemplaciones de los privilegios de las minorías, abrieran la puerta a una larga noche. En este día negro, recordamos especialmente a nuestro mártir institucional, Littré Quiroga, abogado, funcionario no uniformado y Director General del Servicio de Prisiones, quien fue tomado prisionero, torturado, asesinado y luego dejado junto a otros cuerpos -entre ellos, el de Víctor Jara- en un terreno baldío cerca del Cementerio Metropolitano. La incipiente Dictadura mostraba su monstruosa cara desde el comienzo.
Recordamos su coraje, y dignidad. El día del golpe, Littré envío a los funcionarios y funcionarias a sus casas e hizo frente al destino que la cobardía escribió. Su legado nos acompaña; su entereza humana, contrapuesta a quienes fuesen sus verdugos, es un ejemplo para las y los trabajadores penitenciarios. No olvidamos. Justicia, verdad y reparación.

