Hace 43 años, en este mismo lugar, el abogado, militante comunista y Director Nacional de Prisiones, Littré Quiroga Carvajal, fue detenido por un contingente de 20 carabineros a las 21:45 del 11 de Septiembre, después de haber cancelado el goce de licencia médica y de enviar a los trabajadores y trabajadoras a sus casas
5 días después, y tras sufrir multiples torturas en el Regimiento Blindado Nº2 y luego en el estadio Chile, fue encontrado muerto junto a otros cinco cadáveres, entre ellos el de Víctor Jara.
Pisamos este mismo suelo, 43 años después, porque no nos permitiremos olvidar. El respeto por nuestra historia institucional y el recuerdo de mártires como Littré, debe guiar nuestras convicciones, como trabajadores de un Estado que nos fue arrebatado con terror, balas y sangre de miles de inocentes.
Estamos aquí, donde hace 43 años venció la traición y se abrió paso la tiranía, para homenajear a Littré, quien se entregara voluntariamente, abandonando este mismo edificio, dejando a la historia la impronta de una altura moral que hace frente a sus captores y asesinos.
Estamos aquí, porque nadie está olvidado, y porque con la entereza de los que en Chile fueron perseguidos, debemos poner nuestra humanidad –nuestra voluntad, conocimiento y energía- en construir un servicio que avance, con el trabajo de todas y todos, hacia la justicia, la igualdad , y contrarrestar la deformación cultural de nuestra institución, que –a 43 del asesinato de Littré- no debe renunciar a su responsabilidad histórica, al servicio del país y de su pueblo.

