En esta perspectiva, creemos que es una necesidad irrenunciable dignificar la honorabilidad y relevar la función del estamento no uniformado en el sistema penitenciario, tanto en su labor como soporte técnico y administrativo, como así también, en el aporte estratégico a la seguridad pública, en lo que se refiere a la disminución de la reincidencia delictual, a través de las labores de rehabilitación y reinserción social que ejecuta el personal no uniformado, tanto al interior de las cárceles, como en los Centros de Reinserción Social y los CAIS.
En este contexto nos hacemos un deber en informar a la ciudadanía:
Que no somos parte de la corrupción sino, por el contrario, somos víctimas de la corrupción.
La corrupción ha afectado nuestros derechos y postergado nuestras demandas laborales, pues por años impidió mejoras remuneracionales basadas en una política de personal elaborada con criterios técnicos, y no bajo las facultades discrecionales de las máximas autoridades, la cual ha tenido como único criterio el partidismo, el amiguismo y el nepotismo.
La opinión pública debe saber que el 83% del personal no uniformado tiene régimen contractual de Contrata y está adscrito al sistema previsional de AFP, recibiendo como pensión un promedio de 180 mil pesos, al igual que la mayoría de los trabajadores de nuestro país.
Solo el 17% del personal no uniformado es de planta -con previsión de Dipreca-, pero sus montos de jubilación, jamás llegarán a los alcanzados por la cúpula institucional. Además las/os compañeras/os de planta han visto por años estancada su carrera funcionaria, por ausencia de concursos de promoción, ya que los cargos vacantes se han usado para entregarlos en calidad de suplencia, con los mismo criterios políticos, de compadrazgo y nepotismo.
Se debe señalar que nuestro Gremio ha venido denunciando sistemáticamente estas prácticas irregulares, lo que tuvo un hito importante cuando el 5 de mayo se entregó en la Oficina de Partes del Palacio de la Moneda y en el Minju, a la Presidenta de la República y a la Ministra de Justicia, respectivamente, una carta denunciando estos hechos y solicitando formalmente la intervención en Gendarmería, situación que, aunque tardía, ha resuelto realizar la autoridad ministerial.
Los trabajadores no uniformados de gendarmería somos ciudadanos dignos y honorables
Por la Dignidad de los Trabajadores Penitenciarios No Uniformados de Gendarmería de Chile

